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9 diciembre, 2016

EL DELITO DE ESTAFA

Hace escasos días celebré un Juicio por un supuesto delito de Estafa del que venía siendo acusado mi representado. Solicitábamos la libre absolución, por entender que no se daban los requisitos del tipo objetivo y subjetivo de este delito.

Para conocer con mayor detalle si efectivamente se dan o no los elementos previstos para la perpetración de un ilícito penal, como en el presente caso lo era sobre un delito contra el patrimonio, debemos analizar minuciosamente el concepto y los elementos típicos del mismo, desde que el cliente nos explica su relato de hechos y asimismo tenemos acceso a la causa.

En primer lugar, debemos acudir a nuestro Código Penal para conocer la pena del delito. El delito de estafa se encuentra regulado en el Título XIII, referente a los delitos contra el patrimonio y contra el orden socioeconómico. El artículo 248 regula el tipo básico del referido ilícito penal, por el que se establece que “Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”.

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Siguiendo estas líneas, el artículo 249 prevé la pena de prisión de 6 meses a 3 años, teniendo en cuenta el importe de lo defraudado, el quebranto económico causado al perjudicado, las relaciones entre éste y el defraudador,  los medios empleados por éste y el resto de circunstancias que sirvan para valorar la gravedad de la infracción.

El articulado anterior, también prevé otros supuestos en que se utiliza la informática para perpetrar este tipo de ilícitos, de modo que el legislador ha tenido en cuenta que cometen estafa:

  • Los que, con ánimo de lucro, se valgan de alguna manipulación informática o artificio semejante y consigan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro.

 

  • Los que fabriquen, introduzcan, poseen o faciliten programas informáticos específicamente destinados a la comisión de la estafa.

 

  • Los que utilicen tarjetas de crédito o débito, o cheques de viaje, o los datos obrantes en cualquiera de ellos y realicen operaciones de cualquier clase en perjuicio de su titular o de un tercero.

6De dichos preceptos es evidente que los elementos esenciales de la estafa son los que siguen:

1.- ENGAÑO; La conducta engañosa ha de ser notoria mediante la afirmación de hechos falsos o simulación o desfiguración de los verdaderos.

2.- ERROR; Ha de ser causa de error, es decir, producir error en otro. Sin embargo, se deben tener en cuenta las circunstancias del sujeto tales como edad, capacidad, inteligencia, relación con el sujeto activo, etc. Así, pues, el sujeto pasivo debe tener una capacidad jurídica reconocida de disposición de las cosas.

En estas líneas, debemos advertir que cuando el sujeto pasivo lleva a cabo la disposición patrimonial sin error de ningún tipo, a sabiendas del error del que es objeto por pasatiempo, no hay estafa. Numerosa jurisprudencia se ha pronunciado al efecto ejemplificando que las echadoras de cartas no producen engaño a nadie y obtienen el dinero como medio de vida.

3.- DISPOSICIÓN PATRIMONIAL; A consecuencia del error, el sujeto pasivo tiene que efectuar una disposición patrimonial que puede ser:

- Un Hacer (ejemplo; realizar un pago)

- Un Omitir (Renunciar a un crédito)

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4.- PERJUICIO; La disposición patrimonial ha de haber producido un perjuicio.

 

Para que se produzca la estafa, asimismo, se requiere el dolo, el ánimo de lucro y no es posible la comisión por imprudente. Pero, ¿qué sucede con las meras expectativas de lucro?

Los Tribunales se han pronunciado al respecto y asimismo se ha establecido que no pueden ser consideradas como perjuicios patrimoniales, y por ende, como estafa. El ejemplo más común es cuando un individuo vende una mercantil a otro, asegurando unos determinados e importantes beneficios. En este caso, no podemos hablar de un delito de estafa, en el supuesto de que dicha mercantil no dé los beneficios indicados, dado que motivo de ello puede devenir de los problemas aleatorios de riesgos que pueden darse en estas situaciones.

En todo tipo delictivo se entiende que su comisión se produce en un momento concreto. En el presente caso, cuando nos encontramos ante un delito de estafa ésta se consume con el perjuicio patrimonial, sin que sea necesario que se haya producido el correspondiente provecho.

5El delito de estafa también prevé unos tipos cualificados que detallaré en mi próximo artículo del blog.

Por último, os anticipo que en relación al juicio que os comentaba al inicio del artículo, no se daban los elementos esenciales del delito de estafa, puesto que se trataba de una cuestión que se debía dirimir por los cauces de la jurisdicción civil. Así pues, el derecho penal debe aplicarse como “ultima ratio”. Sin embargo, todavía estamos a la espera de recibir la Sentencia; resolución que os comentare en mi próximo post.

Igualmente os aconsejo que acudáis a un especialista en la materia, a fin de conocer si los hechos que creemos entender como ESTAFA son incardinables en el referido tipo penal.

 

Fdo. Ltda. Lidia Villanueva

Escrito por Lídia

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