28 noviembre, 2014

TU TAMBIÉN QUIERES PRESCINDIR DE LOS BANCOS?

Recordáis aquél anuncio de un banco, cuyo nombre me reservo, para no hacer publicidad, en el que decía “Hablamos?” Pues bien, tal y como tenemos nuestra economía española, y la crisis bancaria, parece que muchos de estos bancos se han vuelto mudos, y no responden a ninguna de las necesidades, de todos los españoles.

Si queremos adquirir una vivienda, a menos que nosotros y nuestras parejas, tengamos sueldos elevados y un buen patrimonio con el que avalar, difícilmente obtendremos un préstamo hipotecario, por lo que, las compra ventas inmobiliarias de este país, en la actualidad, se reducen a un porcentaje mínimo, de una parte de la sociedad española, con poder adquisitivo elevado.

Entonces, si los bancos no dan hipotecas, nos tenemos que resignar a vivir siempre de alquiler o bien existe alguna alternativa con la que contribuir a sanear nuestro mercado inmobiliario y promover las compra ventas?

Pues bien, hoy en día, que los precios de mercado se han reducido sustancialmente, y adquirir un inmueble es quizá una buena inversión, podemos plantear la posibilidad de financiación particular.

Me refiero a que sea el propio vendedor, quien financie la compra venta, quien haga de banco. La parte vendedora no tiene liquidez, pero si tiene propiedad, en cambio la parte compradora tiene algo más de liquidez, pero no tiene propiedad, pues es tan sencillo como hacer un intercambio de necesidades.

Se puede realizar un contrato de compra venta con pago aplazado y una clausula resolutiva que en el caso que no se realicen el pago de las mensualidades pactadas, automáticamente el contrato de compra venta se resuelve, el propietario recupera la posesión de la finca (mediante una dación en pago), y se adjudica la totalidad de las cuotas pagadas, como clausula penitencial libremente pactada entre las partes.

Claro que hecha la ley, hecha la trampa, tenemos que poner unas determinadas especialidades, a esta compra venta para que no parezca un arrendamiento, entre ellas, algún gravamen al comprador para que tenga una evidente intención de compra, y sólo sea por causas de fuerza mayor en que se resuelva la compra venta formalizada.

Mi consejo es pagar el importe de un 20% del precio de la compra venta, a la firma del contrato, la aportación de un AVAL INMOBILIARIO de algún familiar con el que se avale los posibles embargos que le puedan trabar al comprador sobre el inmueble enajenado, y que cubra el 80% del precio de la compra venta, además de los posibles desperfectos, la suscripción de una seguro de vida renovable anualmente por el importe que resta por pagar de la compra venta y poniendo como beneficiario a la parte vendedora, y una última clausula que en el caso que se arriende el inmueble enajenado, el beneficiario de las rentas sea, en primer término, la propia parte vendedora.

A modo de ejemplo, si yo tengo un inmueble en propiedad y sin hipoteca que quiero enajenar, por unos 150.000 € aproximadamente, pediría el importe de 30.000 € a la firma del contrato de compra venta, financiaría los 120.000 € restantes en 10 años, con una cuota mensual de 1.000 € al mes, pediría un AVAL INMOBILIARIO sobre un bien con un valor mínimo de 120.000 € según resulte tasación.

De esta forma el comprador no deberá pagar ningún tipo de interés bancario y se asegura que su cuota mensual será siempre exactamente la misma, además de haber adquirido su inmueble en plena titularidad en un plazo de 10 años, con la posibilidad que en caso que no pueda pagar la cuota pactada no pierda más que el inmueble y lo pagado hasta la fecha, y la parte vendedora, desde el momento de la firma del contrato de compra venta está recibiendo el importe de su inmueble, de forma fraccionada, pudiendo disfrutar desde ese momento del precio del mismo, y teniendo la seguridad que en caso de resolverse la compra venta, las cantidades percibidas, se las adjudica como indemnización por los daños y perjuicios producidos, por la compra venta frustrada.

Creo que es tiempo de reflexión, de reconsiderar nuestra economía y de buscar alternativas para que a partir de ahora, no sea la banca quien siempre gane, sino que seamos los propios ciudadanos, quien por una vez, paguemos el precio justo de lo que estamos comprando.

Fdo. Carolina Valiente García
– Abogada –

Escrito por Carolina