28 noviembre, 2014

Yo también quiero ser un Einstein…

En el principio de los tiempos fue, fruto de la casualidad o no, la invención del fuego, posteriormente la rueda y entre medio tantos y tantos inventos hasta llegar al día de hoy con la bombilla, la Imprenta, el ordenador, la bicicleta, el avión, el automóvil… Todos ellos son objetos que forman parte de nuestra vida cuotidiana y con los que ya hemos compartido muchas décadas de existencia.

Quizás porque ya estamos acostumbrados a ellos o bien porque vivimos en una época en lo que todo nos resulta cómodo, no valoramos la importancia de cada uno de ellos. Sin embargo, indudablemente, en algún momento u otro de nuestra trayectoria nos hemos planteado, ¿cómo viviríamos sin dichos objetos?

Hay momentos del día, o épocas, que por desidia, hastío, cambios anímicos, ilusiones o cualquier otro estado físico o psíquico soñamos despiertos. Es en estos momentos cuando nos imaginamos la vida perfecta, aquello que nos falta y no tenemos, aquello que nos gustaría conseguir e incluso INVENTAR. Sí, inventar, una palabra tan corta y fuerte a la vez. Es en estos instantes cuando imaginamos nuestras posibles invenciones en el mundo. Invenciones que parecen muy lejanas pero que pueden resultar mucho más próximas de lo que nos imaginamos. No debemos dejar que estas ideas se extingan a lo largo de nuestra vida.

Cuando hablamos de inventar debemos acudir a la ley de Patentes de Invención y Modelos de Utilidad. Así, nos aseguraremos de la viabilidad de la posible novedad que figura en nuestra mente. Con dicha ley en la mano, comprobaremos la necesidad de distinguir dos conceptos: la PATENTE y el MODELO DE UTILIDAD. Analizaremos detalladamente esta societaria confusión para que así puedas conocer si tu posible invento podría ser una patente, o bien un modelo de utilidad.

Para poder solicitar una Patente, debemos comprobar que el invento es extremadamente novedoso, además de implicar una actividad inventiva y ser susceptible de comercialización. Algunos objetos tan simples como el Chupa-Chups, ese caramelo redondo con palo, es un buen ejemplo.

El inventor del mismo, Enric Bernat, era empresario de una confitería. Su mayor consumidor era el público infantil. Inspirándose en él, y teniendo en cuenta que éstos acostumbran a sacarse el dulce de la boca con la mano, decidió llevar a cabo su idea. En 1.995 Chupa Chups se convirtió en el primer caramelo con palo consumido en el espacio.

Si nuestra idea no cumple rígidamente con los requisitos de una patente, debemos aseverarnos de los exigidos para constituir un Modelo de Utilidad. Para que se trate de un Modelo de Utilidad debemos analizar si la idea se refiere, como dice la ley, a una invención que a pesar de ser nueva e implicar una actividad inventiva, da a un objeto una configuración, estructura o constitución de la que resulte alguna ventaja apreciable para su uso y formación. Es decir, se proyecta sobre un producto existente y trata de dar un mejor funcionamiento del mismo, o bien una mayor comodidad. Objetos tan simples como el primer ordenador portátil o el teléfono móvil constituyen un ejemplo de modelos de utilidad. El ordenador portátil, que se convirtió en una máquina que permitía efectuar las mimas operaciones, desde cualquier lugar, que con el ordenador fijo, así como el teléfono móvil que permitía llevar consigo dicho teléfono y a su vez conversar con otra persona con total libertad de movilidad, facilitaron el trabajo al usuario y aportaron una mayor comodidad a la vida de éstos.

Si crees en la posibilidad de IDEAR UN NUEVO INVENTO te aconsejo que acudas a un abogado experto en la materia. Posiblemente tu idea pueda cambiar y facilitar la vida de muchos que, como tú, se encuentran en la misma situación o problema.

Seguro que todos, alguna vez, hemos pronunciado al célebre Albert Einstein para referirnos a una persona ingeniosa y con una amplitud de conocimientos. Cómo ya sabemos, Einstein, conocido por el resto del mundo como el padre de la ciencia y la tecnología, destacó por su gran sabiduría y está considerado como el científico más importante del siglo XX. El ingenio del genio, Einstein, así como Isaac Newton, Robert Fulton, Alexander Graham Bell, Louis Braille, Bill Gates… Todos ellos son inventores ¿Y tú, quién eres? Recuerda…“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Albert Einstein.

Fdo. Lídia Villanueva Garcia
– Abogada –

Escrito por Lídia