19 julio, 2016

El delito de falsificación de moneda y tarjeta de crédito

        A enlace de mi última publicación en el blog, sobre las consecuencias de falsificar un documento, y haciendo eco de una reciente noticia en la que la policía intervino más de 1,5 millones de euros en billetes falsos, no podemos obviar tratar la temática sobre la falsificación de moneda.

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         Actualmente, estar informado de los sucesos diarios, gracias a las nuevas tecnologías, es más fácil. Por lo que es habitual leer o ver noticias sobre importantes redes de falsificaciones de moneda.

         En primer lugar, debemos atender al concepto de «Moneda«. Pues, son numerosas las ocasiones que para hacer un análisis de un ilícito penal debemos acudir a la doctrina y/o jurisprudencia, a fin de conocer a que se refiere un determinado concepto, dado las posibles lagunas legales existentes. Sin embargo, en el tipo delictivo aquí referido, el Código Penal es claro y conciso ya que, a los efectos anteriores, se entiende por moneda «la metálica y el papel moneda de curso legal y aquella que previsiblemente será puesta en curso legal«.

         Las consecuencias legales de este tipo de actuaciones son mucho más gravosas de lo que creemos. Pues bien, nuestro Código Penal castiga con la pena de prisión de 8 a 12 años y multa del tanto al décuplo (incluso diez veces más) del valor de la moneda, a la persona que:

         a) Altera la moneda o fabrica moneda falsa.
         b) Al que introduce en el país o exporta moneda falsa o alterada.
         c) Al que transporta, expenda o distribuye moneda falsa o alterada con conocimiento de su falsedad.

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        Asimismo, debemos indicar que si la referida moneda falsa es puesta en circulación, la pena se agrava puesto que se debe imponer en su mitad superior.

        Por otro cantón, se atenúa la pena en caso de disponer de dicha moneda, recibirla u obtenerla para expedir, distribuir o ponerla en circulación, atendiendo, asimismo, al valor de la misma y al grado de complicidad con el falsificador, alterador, introductor o exportador.

       Nuestro mismo texto legal, también prevé castigar con una pena de prisión de 3 a 6 meses o multa de 6 a 24 meses, a la persona que recibe, de buena fe, la moneda falsa para expenderla o distribuirla después de constarle su falsedad. Sin embargo, debemos atender al valor aparente de la moneda ya que en caso de que la misma no exceda de 400 € se impone una pena de multa de 1 a 3 meses.

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         Las consecuencias legales no solo son aplicables a las personas físicas. Así, pues, el Código Penal dispone que cuando una persona jurídica es responsable de los ilícitos penales más arriba reseñados, se impone una pena del triple al décuplo del valor aparente de la moneda.

        A tenor de lo anterior, y siguiendo las mismas líneas, debemos tener en cuenta una regulación explícita que estipuló el legislador ya que dispuso que en caso de condena de un Tribunal extranjero, por un delito de la misma naturaleza, ésta es equiparable a las Sentencias de los Jueces o Tribunales españoles, a los efectos de reincidencia, salvo que el antecedente penal haya sido cancelado, o bien, pudiera hacerlo en virtud de lo previsto en el Derecho español.

        Hay otros métodos de pago que también pueden ser falsificados, entre ellos, las tarjetas de crédito, cuya actuación también está regulada y tipificada en nuestro Código Penal con una pena de prisión de 4 a 8 años.

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        En los casos en que dichas actuaciones afecten a una generalidad de personas, o bien se cometan en el marco de una organización criminal dedicada a estas actividades, la pena se agrava.

         Del mismo modo que sucedía con la falsificación de moneda, en el tipo delictivo inherente a la falsificación de tarjeta de crédito, las personas jurídicas también son responsables, de modo que se les puede imponer una pena de multa de 2 a 5 años.

        Esta misma pena también puede ser impuesta al que sin intervenir en la falsificación de las tarjetas de crédito, y a sabiendas de su falsedad, las utilice en perjuicio de otro.

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        Dado que la moneda transita con facilidad, tras los pagos en un supermercado, restaurante, tienda, etc., podemos encontrarnos con que la misma es falsa.

        Respecto a las tarjetas de crédito, asimismo, os aconsejo que controléis vuestras cuentas con frecuencia y que en caso de mínima duda contactéis, en primer lugar con vuestra entidad bancaria y, en segundo lugar, con un profesional especialista en la materia.

Fdo. Lidia Villanueva Garcia
– Abogada-

Escrito por Lídia