1 abril, 2020

Nunca es demasiado tarde para una segunda oportunidad

En este post vamos a hablar de la Ley de la Segunda Oportunidad, Ley 25/2015 de 28 de Julio, su regulación se encuentra en nuestra Ley Concursal, introducida mediante las modificaciones del Real Decreto Ley 1/2015, de 27 de Febrero. Fue creada en el 2.015 y, aunque aquí nos parezca una Ley muy novedosa, ya lleva décadas implantada en muchos estados europeos.

El motivo de creación de esta Ley, según la exposición de motivos de la misma, es “Que una persona física, a pesar de un fracaso económico, empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer”.

La Ley 25/2015, en adelante la LSO, es una medida contra la exclusión social, exonera las deudas ante insolvencias no culpables que, en la realidad, difícilmente serían satisfechas y, de esta forma, evita la muerte civil de las personas físicas. Es decir, permite que el deudor se recupere de su insolvencia y pueda volver a intervenir en el mercado económico, sin quedarse inmerso en una economía sumergida, al margen de la sociedad.

La LSO permite que cualquier trabajador o empresario/autónomo que esté en una situación de insolvencia (ya sea actual o inminente) con una deuda inferior a los 5 millones de euros, pueda beneficiarse de este procedimiento. Siempre y cuando no esté involucrado en un acuerdo de refinanciación o concurso de acreedores admitido previamente.

El procedimiento de la LSO se basa en tres fases, la primera es la fase extrajudicial, el Acuerdo Extrajudicial de Pagos. La finalidad de esta fase es intentar alcanzar un acuerdo que evite el concurso y ponga fin a la situación de insolvencia. El mediador concursal será el encargado de mediar entre el deudor y los acreedores, con el objetivo de establecer un Plan de Pagos, que podrá ser o no aceptado. En el caso que se llegue a un acuerdo, se elevará a escritura pública y finalizará el procedimiento, en caso contrario, se abrirá la siguiente fase.

La segunda fase, ya en sede judicial, es el Concurso Consecutivo, cuyo objeto es liquidar el patrimonio del deudor. Todos los bienes y derechos embargables de los que disponga el deudor serán introducidos en el procedimiento como masa activa, los cuáles serán liquidados para saldar las deudas que posea (la masa pasiva). Durante este procedimiento, el deudor no podrá gestionar su patrimonio, ya que el encargado será el Administrador concursal designado. 

La tercera y última, es la fase de tramitación de la Solicitud de concesión del Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho, también llamado BEPI. Se solicita ante el Juez que conoció el concurso, esta fase se abre cuando el concurso haya concluido por liquidación o insuficiencia de masa activa. El concurso deberá haber sido declarado no culpable, calificando a la persona física como un deudor de buena fe.  Será necesario que posea voluntad de pagar y no ostente antecedentes penales contra el Patrimonio, orden socioeconómico, etc., para poder acogerse al BEPI. Al finalizar esta fase, siempre que el deudor de buena fe haga un esfuerzo razonable en sus pagos, se declarará la liberación definitiva de sus deudas, englobando todas y cada una de ellas.

La LSO es una ley muy beneficiosa para todos aquellos trabajadores o empresarios que se vieron afectados por la crisis, inversiones, avales, casos fortuitos, etc. Permite que los ciudadanos de a pie puedan ver perdonadas esas deudas que ni en una vida podrían llegar a liquidar, esta ley brinda otra oportunidad para poder arriesgarse de nuevo en la vida empresarial o simplemente poder llevar una vida normal y poder descansar tranquilo. 

Desde aquí, os invitamos a que acudáis a nuestro despacho de Abogados para informaros de forma más concreta y específica de vuestro caso. 

Fdo.- Saray Yuste Picón
– Abogada –

Escrito por arbitriblog