28 noviembre, 2014

Bueno, bonito y barato;

Para conseguir algo bueno, bonito y barato hay que saber cómo, y donde buscar, o quizá estar en el sitio adecuado y en el momento oportuno. Para adquirir ropa de marca a buen precio, nada mejor que los outlets de internet, para conseguir vuelos baratos compañías de low cost, no obstante, aunque internet sea una buena herramienta para conseguir estas “gangas”, a nivel inmobiliario creo que no hay mejor oportunidad que UNA SUBASTA INMOBILIARIA.

Aunque la subasta es un nombre que oímos a diario, pocos conocen su funcionamiento, el procedimiento de subasta es largo y tiene muchas fases, por eso sólo veremos la fase final. Ya os aviso que no es sencillo para un particular, pero ese esfuerzo puede dar como resultado un gran ahorro, que en estos tiempos nunca viene mal.

A nuestros oídos la subasta llega mediante el anuncio, que se hace con veinte días de antelación a la fecha señalada para la celebración de la subasta, sirve principalmente, para avisar a los posibles arrendatarios, propietarios u ocupantes de hecho, pero también se anuncia públicamente en los tablones de anuncios de los Juzgados. Esta, es la vía, por la que podremos conocer que viviendas saldrán en subasta, en el municipio que nos interese.

En este anuncio se nos indica la dirección, y generalmente una pequeña descripción del inmueble, por lo que necesitaremos mayor información, para ello podemos dirigirnos directamente al dueño o averiguar si está a la venta a través de un API, para conocer más sobre la vivienda, incluso visitarlo, y saber si estamos interesados en continuar con la compra. Pensad que desde el anuncio hay como mínimo 20 días hasta la propia subasta, por lo que aún queda tiempo de decisión.

Para poder participar en lo que es propiamente el acto de la subasta, hay que tener en cuenta, las condiciones especiales de ésta. Lo más importante es que los postores deberán depositar previamente el 30 % del valor de la vivienda, se puede consignar en el Juzgado o hacer el pago y presentar el resguardo o aval por ese valor. Este dinero no se pierde, pero en caso que seas a quien compre finalmente el piso, se entrega como parte del pago del inmueble.

Tened en cuenta, que por el simple hecho de participar en la subasta, se entenderá que los postores aceptan, que el propietario es quien consta en el procedimiento, exista o no titulación y que aceptan, asimismo, subrogarse en las cargas anteriores al crédito por el que se ejecuta, lo que significa, que si el inmueble tiene aparejadas otras deudas, aceptamos pagarlas, por eso siempre os recomiendo que os informéis, de las posibles cargas que subsistan sobre el inmueble, antes de participar en la subasta. Normalmente hay que dirigirse al Registro de la Propiedad y solicitar una NOTA SIMPLE y al ayuntamiento para conocer si están todos los impuestos pagados.

Si durante la subasta el mejor postor hiciera oferta igual, o superior, al 70 % del valor del bien, el Tribunal aprobará la venta en favor de este postor, y en 20 días tendrá que consignar, el resto del precio en el Juzgado. Si las ofertas son inferiores al 70 % del valor del bien, el propietario tiene 10 días para presentar un tercero que mejore la oferta, y si aun así sigue siendo inferior, se realiza la venta, siempre que con el precio ofertado pueda cubrir la deuda del ejecutante.

Aprobada la venta, y consignando el total del precio, el Juzgado dictará Auto de aprobación del remate, por lo que ya seremos propietarios.

Una vez que tenéis conocimiento de todo lo expuesto, y sabiendo que en la sede judicial no tenemos 20 subasteros peleándose por un inmueble, como hace pocos años, os recomiendo que sigáis este camino, ya que os bien aseguro, que será el mejor “chollo” que podáis alcanzar, y con el ahorro conseguido estará más que pagado todo el tiempo dedicado a la subasta.

Fdo. Irene Hernando Algarate
– Abogada –

Escrito por Irene